Scientifically rewriting la pirámide de Maslow

Estoy tomando una clase que se llama Scientific Writing. Inglés es mi segundo idioma, un niño adoptado que no se acostumbra del todo a mi lengua. Un niño que acogí por beneficio propio y no por amor genuino. Este niño me juega malas pasadas. Le gusta hacerme maldades. En el momento justo cuando necesito que se comporte, allí me hace muecas, se burla de mí. Lo he llegado a querer, supongo, como hijo que no pedí pero agradezco por su llegada a mi vida. Como hijo que es siempre luz en la vida de un padre. Pero estoy tomando una clase, se llama Scientific Writing. 

En esta clase lo que tengo que hacer es escribir sobre ciencia, intentar comunicarla, corregir lo que otros escriben y soportar que me desmembren los párrafos que me llevaron horas componer. Aguantar que me los desbaraten oración por oración y me los dejen boqueando y tirado en el camino. Tengo que recoger luego todas las palabras apuñaladas, pasarle una gacita con agua, desinfectante, ponerles una vendita. Cuando leo yo lo de otros es diferente. Ahí asesino pero con amor. Cometo homicidio lentico, quizás porque me cuesta ver todo tan rápido como lo vería en mi idioma no adoptado, el hijo natural separado de nuestra placenta, tela carnosa y fina como tul, idioma que me recibió al mundo y que parí en cada balbuceo mientras succionaba aún del pecho de mi madre.

Pienso que tal vez las personas que no tienen sus necesidades básicas suplidas son como yo con mi lectura apresurada de los textos anglosajones en lenguaje científico de otros que escriben de cosas que no son mi área de conocimiento e investigación (disculpen la oración larga y sin comas. No hacer pausas añade dramatismo. Aunque debería aplicar los principios que estoy aprendiendo de decir pronto lo que se quiere decir antes que el lector se pierda en nimiedades, de seguir al sujeto con el verbo, de dividir oraciones si es necesario, de decir lo que uno intenta y con intención decirlo, de no usar tantas comas y cortar las ideas para que sean simples. ¿Les he dicho que me gustan las comas? Amo las comas, pausar pero no detenerse, pausar pero no concluir, eso es una coma. Amo, y respeto la comas, las sobreuso y abuso. Me pregunto si en verdad las amo, si es dependencia o adicción). 

Pienso también, y por consecuencia, en la pirámide de Maslow. Aquellos que no tienen sus necesidades básicas satisfechas y suplidas, no van a detenerse a meditar en la estima, el reconocimiento y la autorrealización. Es cierto, lo viví. Soy de Cuba, lo sé. (Y digo esto quizás limitando la comprensión a aquellos que han vivido en un país donde la escasez es el pan diario, y el pan es un lujo, y el diario miente, y la mentira es gritada como consigna, y la consigna opuesta es mercenarismo, y nada es como los de afuera lo ven, y los de adentro creen ver pero están cegados, amordazados, anestesiados, y todos los participios inactivos, en voz pasiva, sin énfasis nunca en la sílaba puntual). 

De la misma manera yo, si mi mente aún está pensando en convertir tus palabras a mis palabras, ¿cómo puedo conectar las ideas para crear un resumen condenso de todo un párrafo en un simple planteamiento? ¿Cómo voy a sintetizar una página en una oración? No puedo, no tengo mis necesidades básicas suplidas, pregúntale a Marlow.

Muchas personas se preocupan por lo que les llega, lo que les rodea, lo que cabe en la circunferencia que dibujan con sus brazos abiertos girando sobre sí. Un obrero que trabaja dos jornadas camina a su casa pensando en el plato de comida, en el baño caliente, en el abrazo de su hijo, en la cola del perro, en la factura del gas, en quizás tener la suerte de hacerle el amor a su esposa esta noche. No está pendiente de las preguntas existenciales que el estudiante de Columbia se plantea mientras come su cereal con leche fría, y los pronombres que lo ofenden, y todo el dolor cristal que su salud mental soporta cuando su profesor le dice que su ensayo no fue lo suficientemente bueno. El estudiante de Columbia tiene espacio en su plato para pensar en premios y aplausos, porque tiene otro plato de comida al lado que siempre está lleno. 

Las necesidades básicas tienen precedencia. 

Pero como les decía, estoy tomando una clase, se llama Scientific Writing. 

Foto encontrada en Pexels